Con la llegada de la Navidad quiero detenerme un momento para agradeceros, a alumnos y amigos, el camino compartido durante este año. Más allá de las horas de entrenamiento, de las correcciones técnicas o del sudor en el Kwoon, el Wing Chun nos ofrece algo que va mucho más lejos: una forma de relacionarnos, de crecer y de entender el aprendizaje desde el respeto y la cercanía.

La tradición del entrenamiento.

En el Kung Fu, y en particular en el Wing Chun, la tradición no es una reliquia del pasado ni algo rígido que deba repetirse sin reflexión. La tradición es el hilo que conecta generaciones de practicantes a través del entrenamiento constante, honesto y consciente. Entrenar no es solo aprender técnicas, sino desarrollar atención, paciencia y responsabilidad sobre nuestro propio progreso.

Cada sesión es una oportunidad para pulir detalles, pero también para conocernos mejor. Por eso, el entrenamiento tradicional no se mide únicamente en resultados visibles, sino en el proceso interno que cada uno recorre.

La familia de Kung Fu: una comunidad, no un dogma

Cuando hablamos de “familia de Kung Fu”, es importante entenderlo sin tintes sectarios ni jerárquicos. No se trata de una estructura cerrada ni de una identidad que anule a la persona. Al contrario: es una comunidad de personas que comparten una misma pasión y un mismo lenguaje corporal, técnico y humano.

Como en cualquier familia sana, hay diversidad, respeto y apoyo mutuo. Cada alumno llega con su historia, sus motivaciones y su ritmo. La familia de Kung Fu no exige, acompaña. No impone, propone.

El significado de Sifu

La palabra Sifu (師父) suele traducirse como “maestro”, pero su significado es mucho más profundo. Literalmente puede entenderse como “padre que enseña”. No es un título honorífico ni un galardón que se reclama; es una relación que nace de forma natural cuando existe un vínculo especial de confianza, guía y acompañamiento.

Por esa razón, nunca obligo a nadie a llamarme Sifu. Para mí, ese término solo tiene sentido cuando surge de manera espontánea, cuando el alumno siente que hay algo más que una transmisión técnica. El Sifu no está por encima, camina al lado: guía, acompaña, aprende también y, cuando hace falta, sostiene.

Sihing y Sije: el respeto por el camino recorrido

Dentro de esta familia existen también las figuras del Sihing (hermano mayor) y la Sije (hermana mayor). En la tradición, se considera Sihing o Sije a quien entra en la escuela antes que tú, aunque haya sido solo un día antes. No por antigüedad vacía, sino porque ya ha recorrido un tramo del camino que estás empezando.

Ese pequeño detalle encierra una gran enseñanza: el respeto por quien entrena, por quien persevera y por quien, como tú, se esfuerza día a día. Escuchar a un Sihing oa una Sije no significa obedecer ciegamente, sino reconocer el valor de la experiencia compartida. Y del mismo modo, cuando uno llega nuevo, siempre merece respeto, atención y cuidado.

Un mensaje para los que empezáis

Si eres nuevo en el Wing Chun y estos conceptos te resultan extraños, no te preocupes. Todo se comprende con el tiempo y, sobre todo, viviéndolo desde dentro. Aquí no buscamos crear dependencias ni etiquetas, sino personas autónomas, críticas y comprometidas con su propio aprendizaje.

La familia de Kung Fu no se impone: se construye entrenamiento a entrenamiento, conversación a conversación, gesto a gesto.

Felices fiestas

En estas fechas tan especiales, quiero dedicar unas palabras a  mis alumnos. Os deseo de corazón una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo. El 2025 ha sido un año verdaderamente especial, lleno de aprendizaje y de momentos que quedarán para siempre en nuestra memoria, como el viaje a Hong Kong, una experiencia compartida que nos unió aún como practicantes y como amigos.

El 2026 llegará sin duda cargado de nuevos retos, momentos inolvidables y eventos que muy pronto iremos anunciando. Lo afrontamos con ilusión, con ganas de seguir profundizando en el Wing Chun y, sobre todo, con la actitud correcta: respeto, mente abierta y compromiso con el camino.

Gracias por vuestra constancia, por vuestra confianza y por formar parte de esta comunidad que se construye día a día, dentro y fuera de la escuela. Sois vosotros quienes dais sentido real a todo este trabajo

Nos vemos en el entrenamiento.