Las Armas en Wing Chun: No son un regalo, son una extensión de tu conocimiento

Las Armas en Wing Chun: No son un regalo, son una extensión de tu conocimiento

Hay una idea en el mundo del Wing Chun que, la verdad, siempre me ha chirriado un poco: esa creencia de que el Sifu entrega las armas a sus alumnos como un “regalo especial”, casi como si fuera un trofeo a la lealtad. Y no, no es eso. Las armas en Wing Chun, el Look Dim Poon Kwan y las Baat Jaam Do, no son un premio. No deberían ser un regalo reservado a unos pocos elegidos, sino una herramienta de desarrollo, una extensión natural de lo que aprendes con el trabajo de mano vacía.

 

Las Armas No Son Trofeos: Son Herramientas de Aprendizaje

Para entender bien las armas, primero hay que dejar claro algo: son una parte del sistema, no un adorno. No están para colgarlas en la pared ni para presumir de que “yo hago el palo” o “yo tengo cuchillos”. Las armas son para profundizar en los principios que ya aprendiste en el trabajo de mano vacía. Son una prolongación de tus brazos y de tu estructura; si las trabajas bien, hacen que tu Wing Chun en mano vacía gane en solidez, precisión y claridad.

No es que las armas te hagan mejor automáticamente, sino que te permiten llevar todo lo que has aprendido al siguiente nivel. Con ellas, comprendes mejor la estructura, el control de la distancia y la energía, porque cada fallo que pasaría desapercibido en la mano vacía aquí se magnifica.

 

Lealtad y Compromiso: Algo Mucho Más Profundo Que un “Regalo”

A menudo se dice que el alumno debe “ganarse” las armas como muestra de lealtad, pero el compromiso en Wing Chun debería ser contigo mismo y con tu crecimiento. Claro que se necesita disciplina y respeto por el sistema, pero aprender las armas no debería depender de un capricho ni de una “recompensa”. La lealtad verdadera no es que alguien te de acceso a las armas porque llevas muchos años en la escuela, sino que tú mismo demuestres que estás listo para el reto.

Porque el Look Dim Poon Kwan y las Baat Jaam Do no están para cualquiera: requieren dedicación y exigencia. Pero lo importante es que esas exigencias son para mejorar y enriquecer tu comprensión de todo lo que has trabajado antes. No estamos hablando de un honor personal, sino de una herramienta de aprendizaje que exige estar preparado.

 

Completar el Círculo: Las Armas Como Parte Integral del Wing Chun

Cuando llegas a entrenar las armas, deberías ya haber alcanzado una comprensión sólida del trabajo de mano vacía. Las armas no son algo “extra” que le sumas a tu Wing Chun; en realidad, profundizan en la comprensión de todo lo que has estado trabajando en mano vacía. Es casi como cerrar el círculo: si comprendes bien el palo o los cuchillos, comprendes mejor tus propias manos. La precisión que se exige con el palo o la potencia en los cortes de los cuchillos, todo eso vuelve a tus manos con mayor control y refinamiento.

Por eso, cuando hablamos de las armas en Wing Chun, no pensemos en ellas como algo separado o un “regalo” que se te da cuando te portas bien. Las armas son una parte esencial del sistema que, cuando se enseña a quien está listo, amplía la visión del practicante y mejora su habilidad en todo el sistema.

Las armas no te las regalan: las trabajas, las sudas, y cuando te comprometes de verdad con el proceso, te das cuenta de que nunca fueron un trofeo, sino una extensión de tu conocimiento en el Wing Chun.

Sifu Emilio Pérez

Instructor y Miembro Permanente de la Ving Tsun Athletic Association de Hong Kong.

 

El Camino del Wing Chun: Superando la frustración y abrazando el proceso

El Camino del Wing Chun: Superando la frustración y abrazando el proceso

En el camino del Wing Chun, todos enfrentamos momentos de frustración. Esos días en los que parece que no avanzamos lo suficiente, que una técnica nunca se domina por completo o que el progreso es más lento de lo que esperábamos. Es completamente normal sentirse así; todos los que llevamos tiempo en esto hemos pasado por esos altibajos, y seguro que volveremos a enfrentarlos en algún momento.

Vivimos en una sociedad marcada por la inmediatez, donde todo está al alcance de un clic. Nos hemos acostumbrado a soluciones rápidas y resultados inmediatos, y, sin embargo, las artes marciales nos enseñan lo contrario. El camino del aprendizaje profundo, el progreso gradual y los resultados auténticos solo se alcanzan a través de la constancia, el esfuerzo y el tiempo.

Es común, cuando nos sentimos estancados, buscar una salida fácil: culpar al maestro, al método, al compañero o incluso a las circunstancias. Es una reacción humana. Sin embargo, el verdadero avance comienza cuando dejamos de buscar excusas y asumimos la responsabilidad de nuestro propio progreso.

Como maestro, hago todo lo posible para guiar a mis alumnos, corregirles, motivarles y darles las herramientas necesarias. Pero hay algo que no puedo enseñar: el trabajo duro, la constancia y la determinación. Esos deben venir de cada uno de nosotros. Y aquí está la clave: el Wing Chun no es solo un arte marcial, es un espejo que refleja quién eres, y a veces ese reflejo puede resultar incómodo.

Si alguna vez sientes que no avanzas… ¡felicidades! Recuerda que no estás solo en esa sensación. Todos hemos experimentado esos momentos en los que parece que lo más fácil sería rendirse. Pero, ¿acaso no es eso lo que hace grande al Wing Chun para nosotros? La capacidad de enfrentarte a ti mismo, de superar las dudas y seguir adelante. No se trata de ser perfecto, sino de no rendirse, de aceptar el proceso y confiar en que cada pequeño esfuerzo nos acerca a la mejor versión de nosotros mismos.

¿Tienes dudas o momentos de frustración? Tranquilo, es parte del camino. Pero nunca olvides que el verdadero maestro está dentro de ti. Tu pasión depende de ti y de lo que decides mantener viva. En las artes marciales, como en la vida, el orgullo mal entendido puede jugarte una mala pasada. No se trata de inflarse de ego cuando te felicitan, ni de caer en la desmotivación cuando te corrigen. Hoy en día, parece que somos demasiado sensibles a las palabras de maestros y compañeros, y eso puede desestabilizar nuestra evolución.

Un buen practicante entiende que los elogios son solo un recordatorio de que va por el camino correcto, y las correcciones, una oportunidad para pulir lo que aún no está perfecto. Ninguna palabra debe inflar tu ego ni apagar tu espíritu.

En lugar de buscar validación externa, enfócate en lo que realmente importa: entrenar con constancia, aprender de cada experiencia y disfrutar el proceso. Las artes marciales no son para alimentar el ego, sino para cultivar carácter, disciplina y humildad.

Recuerda: cada paso, por pequeño que sea, te acerca más a tu verdadero potencial.

Sifu Emilio Pérez

Presidente e Instructor de la Asoc. de Wing Chung y Kung Fu Tradicional de Almería.